Carlos Diz

Antropólogo e investigador de la Universidade de A Coruña. Desarrolla su Tesis de Doctorado sobre movimientos sociales. Ha realizado trabajo de campo en diversos puntos de la geografía europea, siguiendo las prácticas de la red de centros sociales de segunda generación, con la Critical Mass y las bike kitchen, en las contra-cimeiras del movimiento altermundialista o en la red CIRCA de activistas trasnacionales. En su trabajo ocupan un lugar importante los estudios corporales, el espacio público y la ciudad, el juego y las formas teatrales, y las retóricas del humor sociopolítico.

El Co-Lab podría verse como un híbrido entre un “laboratorio” comprendido como lugar de “investigadores y expertos” y un “colaboratorio” más abierto, donde las “expertas” sean las personas afectadas directamente por tales procesos, por tales propuestas, como una sucesión de graduaciones de libertad no exentas de controles rigurosos sobre los materiales, las normas, el espacio, el tiempo, los resultados, etc. Un laboratorio ha sido, siempre, un espacio de incertidumbre. Para Carlos Diz es, metafóricamente hablando: “un tiempo-espacio que discurre entre lo que se controla y lo que se escapa, entre lo que se sabe y lo que se ignora, entre la orden y la inestabilidad, entre la sorpresa y la novedad, entre la apertura y su contrario”, aunque ambos estén en perfecta armonía.

Cuando se refiere a la sostenibilidad, todo apunta a que debe suministrarse el espacio adecuado, acondicionado con los materiales pertinentes, permanente, visible y agradable, puesto que no hay nada más innovador que una tradición (re)inventada. Aunque este proceso pasaría por el rastreo de lo que ya hay, un laboratorio que se precie debería tener como objetivo innovar, en primera instancia, proceso que pasaría por recombinar y tratar de ensamblar las fórmulas “locales” que ya están funcionando. Pero como este laboratorio está radicado en A Coruña hay que procurar ante todo visibilizar y dar discurso a lo que ya nos pertenece y a lo que ya pertenecemos porque a menudo hablamos con palabras que vienen de lejos, con éticas y con estéticas que son ajenas a nuestra realidad. Según Carlos Diz no hay que adaptarse al foráneo, porque hay que tener en cuenta a identidad local, para hacer verdaderamente nuestro un proyecto.

Dentro de esa idea general, surgen una serie de preguntas que quedan por responder y que seguramente la ciudadanía será quien de concretar en los próximos días, por ser los agentes sociales a los que va dirigida la propuesta. Madres: ¿De quien estamos hablando? ¿Tan sólo de los “expertos”? ¿Y “expertos” según quién y para qué? Contando con que puede haber gente que esté y que deje de estar, según los tiempos que marca cada proyecto, siempre debería haber perfiles vinculados más directamente con el Co-Lab, contractualmente o de la manera que sea más pertinente, pero que guarden un compromiso y generen estabilidad. Por eso, podría decirse que las próximas jornadas parten de ámbitos temáticos acomodados para ser tratados en un primero taller de definición.